Maó albergará en Villa Luisa el primer proyecto de vivienda colaborativa para mayores de 60 años. El proyecto Villa Luisa Comunidad Sénior sitúa en Maó una propuesta de cohousing para mayores de 60 años que no se presenta como una residencia geriátrica, sino como una comunidad cooperativa con viviendas privadas, servicios compartidos y acompañamiento para envejecer con más autonomía. La iniciativa prevé 61 unidades habitacionales y una zona de servicios en la finca Villa Luisa, con el edificio histórico reservado para la parte clínica y asistencial.
El modelo de acceso concentra buena parte de la información relevante. La cooperativa ya cuenta con una treintena de socios y plantea una aportación inicial de 265.000 euros por unidad habitacional. Cada unidad tendría dos habitaciones y podría ser ocupada por una persona sola o compartida por una pareja, dos amigos o dos familiares, lo que permite repartir la inversión inicial en algunos casos.
El requisito de entrar con autonomía y buen estado de salud no es un detalle menor. Los promotores explican que incorporar desde el inicio grandes dependencias haría inasumibles las cuotas por el coste de la atención sociosanitaria especializada. Por eso el proyecto se dirige a personas que quieren decidir antes de necesitar una plaza residencial: organizar dónde vivir, con quién convivir y qué apoyos tener disponibles cuando avance la edad.
El plan todavía tiene hitos pendientes. Según la información publicada, la compra de los terrenos y del palacete está en fase avanzada; después deberán formalizar la cooperativa, revisar el proyecto existente de la antigua residencia, adaptarlo a sus necesidades, solicitar licencia municipal y ejecutar la obra. Los impulsores calculan que podrían vivir allí dentro de unos tres años, siempre que esos pasos administrativos y financieros encajen.
El proyecto queda ahora pendiente de detalles que serán decisivos: servicios comunes, sistema de cuidados futuros, cuotas mensuales, derechos de salida de cada cooperativista y forma de gobierno interno. Ahí se jugará la diferencia entre una alternativa real al geriátrico tradicional y una operación inmobiliaria con lenguaje de cohousing.